15 de febrero de 2011

08_El fin del arte

Tercera lectura y empiezo a reconocer formas . . . me hicieron faltas algunas frases claves y una película en la cabeza “Stranger than fiction” (que igual la relación solo la veo yo). 

Entiendo que el planteamiento que se hace del arte hoy, es aquel que lo considera desestructurado y en el que no importa la dirección que tome pues ha quedado al servicio del artista y del espectador, si así lo deciden, sin entrar a formar parte de un concepto general y homogéneo que lo abarca. El arte ha seguido una historia lineal y progresiva hasta hace ya un tiempo, en el que los planteamientos no recogen el arte que se produce, donde importan más los artistas y sus intenciones, que el enmarcarse en una u otra tendencia, si tener la necesidad de indicarla siquiera. Por eso la muerte del arte como lo veníamos conociendo.

Hoy entendemos el arte, más como un modo de expresión por parte del artista y una percepción por parte del espectador, lo que abre un mundo de equivalencias perceptivas que como dice el texto presupone ciertas discrepancias. Y podrá establecerse comunicación o no, dependiendo en nivel en el que el artista muestre y exprese, o de la habilidad, conocimiento o afinidad del espectador. Así pues necesitamos conocer sobre la biografía del artista para conectar con su obra.

Y no depende ya del desarrollo de la técnica o el progreso, que podría no facilitar la comunicación en determinados momentos de su historia. Así pues, entiendo que este carácter expresivo no entra dentro de la historia progresiva del arte, que si tenía en tiempos anteriores, donde según el momento histórico podría representar en mayor o menor medida, según el desarrollo y el conocimiento técnico, (perspectiva, color, movimiento, etc.) que se hubiera alcanzado.

Y si miro a la historia de la educación artística, así lo vimos, no existía preocupación por enseñar algo más allá de las técnicas y modos de representación, llevándolos a su máximo exponente y control en cada caso. Hoy se debe centrar no solo en el como, sino también el qué, para qué y porqué, prestando especial atención en la formas de expresión personal de cada alumno, fomentando la crítica, consciencia, creatividad, innovación, en contra de guiarlos y conducirlos por un único camino, que por otra parte ni existe. Todo ello dentro de unos límites y marcos éticos-morales, fruto de la sociedad y cultura en la que vivimos.

Y el caos, angustia y dificultad de entender que es el arte hoy, que traigo desde que empezamos el módulo, lo entiendo ahora un poco más, no solo porque estamos inmerso en este momento y por el “todo vale”, que intuía en una de mis entradas anteriores al blog, sino porque realmente es hoy difícil de abarcar una comprensión total del arte, así como encontrar una definición del arte en general, por la dependencia y relación con los distintos mundos de los artistas. O no, quizás si la sabemos, porque esta es la propia definición del arte en el momento actual, el fin del arte como lo conocíamos, y la existencias de múltiples obras o producciones (hecho o acto) que atienden a cada artista (cultural) y lo que quieran expresar (intencionalidad). Y esto ya me va sonando al momento en que la arquitectura, cuya historia podría tener una lectura lineal y progresiva, se encuentra con lo que llamamos la gran encrucijada, de la que se sale con las arquitecturas o arquitectos de Marca, aparecen estilos propios que se copian y reproducen, reconocemos tendencias, y enseguida lo asociamos a un arquitecto concreto. Estas “marcas”, tienen fundamentos totalmente dispares, nada que ver unas con otras, pero todas al mismo nivel de validez. Y por debajo de esta esfera, del mundo mediático, está el resto de producciones arquitectónicas, no archiconocidas, pero igualmente válidas y aceptadas, o aceptadas por algunos y nada comprensibles o compartidas por otros.
Sería necesario un cambio o revolución tal que produjera nuevas técnicas, materiales o procesos, que hoy ni se nos pueden pasar por la cabeza, para que el arte provocara el resurgir de su historia progresiva. De ahí la sensación de que ya está todo conocido, de que no hay límites para la producción artística, pues todo lo que podemos imaginar hacer puede llevarse a cabo, tenemos al alcance cientos de especialistas que nos acercan el modo de realizarlo, con la correspondiente y previa formación del artista en este campo, pues es su obra la que servirá de este medio para expresar lo que el artista desee.

Comparto la frase, . . . donde lo único que se puede hacer es «estar colgado» . . . como el hecho de que podemos hacer lo que queramos, pues no creemos en un metarrelato dado, que ni siquiera existe, sino en las pequeñas historias personales que son más que válida para justificar lo que se hace.
Y en cuanto al optimismo o pesimismo, veo como algo muy positivo este planteamiento, pues es el que al fin me ayuda a comprender y recoge la situación del arte hoy, y lo que vendrá ya se verá.

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